Una sesión de osteopatía se desarrolla en tres etapas: intercambio, examen clínico y tratamiento osteopático.
Su consulta de osteopatía
En primer lugar, expone el motivo de su consulta. El osteópata hace balance con usted preguntando por sus dolores, el contexto en el que aparecieron, sus antecedentes médicos (fracturas, caídas, intervenciones quirúrgicas…), su estilo de vida y su entorno laboral. Puede traer sus pruebas médicas (radiografías, resonancias, informes), que ayudan a afinar el diagnóstico osteopático.
A continuación tiene lugar el examen clínico: en ropa interior o vestimenta adecuada, el osteópata observa su postura y realiza pruebas manuales mediante palpación y movimientos para localizar las zonas de tensión o bloqueo.
Una vez establecido el diagnóstico osteopático, el profesional aplica el tratamiento más adecuado para cada paciente, utilizando técnicas suaves e indoloras destinadas a restaurar la movilidad y mejorar el equilibrio global del cuerpo.
Al final de la sesión, se le ofrecen consejos personalizados (postura, gestos que conviene evitar y, en ocasiones, ejercicios sencillos) para prolongar los efectos del tratamiento y prevenir las recaídas.
¿Por qué consultar a un osteópata?
En el ámbito de la salud, la osteopatía es un enfoque manual que tiene como objetivo devolver movilidad a los tejidos del cuerpo, reduciendo el dolor y mejorando el funcionamiento global. Actuando sobre la columna vertebral, las articulaciones, el cráneo, los músculos e incluso el sistema digestivo, el osteópata puede ayudar a aliviar lumbalgias, tortícolis, ciática, cefaleas, trastornos digestivos, estrés o alteraciones del sueño. Se dirige a todas las edades – del recién nacido al senior – y puede recomendarse tanto en caso de dolor agudo (lumbago, bloqueo, caída) como en un enfoque preventivo.
¿Para quién es la osteopatía?
La osteopatía se dirige a todos: desde el recién nacido hasta la persona mayor, pasando por la mujer embarazada, el deportista y la persona activa en el trabajo. Las técnicas se adaptan a la edad, a la morfología y al estado de salud de cada uno, ya se trate de un dolor agudo, de trastornos crónicos o de un enfoque preventivo. A continuación se presentan los principales perfiles de pacientes para los que la osteopatía puede aportar un beneficio real.
Urgencia osteopática
Lumbago agudo, tortícolis, bloqueo repentino, caída, mal gesto o dolor incapacitante requieren una atención rápida. Una consulta de urgencia permite aliviar la crisis, recuperar movilidad y limitar las compensaciones que podrían instalarse.
Lactantes & niños
Seguimiento osteopático suave para lactantes y niños: deformidades craneales, cólicos, tortícolis, trastornos posturales…
Acompañamiento del crecimiento para favorecer un buen equilibrio global.
Embarazo & postparto
Aliviar los dolores y tensiones relacionados con el embarazo y preparar el cuerpo para el parto.
Acompañamiento postparto para ayudar al cuerpo a recuperar su equilibrio tras el nacimiento.
Deportistas
Atención a deportistas, desde la práctica de ocio hasta el nivel competitivo: lesiones, sobrecargas, trastornos musculares y articulares.
Trabajo sobre la postura, la movilidad y la recuperación para optimizar el rendimiento.
Adultos & seniors
Acompañamiento de adultos y personas mayores en casos de trastornos de la movilidad, artrosis, problemas de equilibrio y dolores crónicos. La osteopatía ayuda a preservar la autonomía, disminuir las tensiones y mejorar la calidad de vida en el día a día.
Empresa
Intervenciones en empresa para adaptar las posturas de trabajo y prevenir los trastornos musculoesqueléticos (TME). Consejos ergonómicos y abordaje del dolor relacionado con el puesto de trabajo para reducir el absentismo y mejorar el confort de los empleados.